¡Tened animo I! ©
Publicado por El Predicador © on Mayo 10, 2008
En medio de un mundo engañador y gobernado por el padre de la mentira, estamos propensos a caer en desánimo por muchas razones… una vida rutinaria, no vemos que pase nada nuevo, ni sentimos que avanzamos, lo que anhelamos no lo conseguimos, las enfermedades, la carestía de la vida, el calor, el frío, el familiar que no se compone, etc.
¡Decimos que creemos en Dios, que él es nuestra fortaleza, que él no nos deja, que lo sentimos cerca de nosotros, bla, bla… etc.!
Haciéndonos muy religiosos con eso, no se trata de que no pienses así, porque piensas lo correcto, sino que vivas la palabra en tu vida.
Cuando Moisés iba a delegar el mando a Josué, Dios le dijo a Moisés que le animara y fortaleciera primero (Deuteronomio 3:28), el Señor sabía todas las cosas por las que tenía que pasar Josué con el pueblo.
“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”. Deuteronomio 31:6.
Dios nos enseña lo importante de cuidar nuestro ánimo.
“El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?”. Proverbio 18:14.
La inestabilidad en nuestro ánimo no es buena, dice la palabra que somos inconstantes.
Podemos despertar de buen o mal humor a veces somos impuntuales a veces damos el 100% en el trabajo a veces menos, saludamos de sonrisa o solo saludamos, sentimos agradecimiento con Dios o compromiso con él y nos llegan momentos en que no queremos saber nada, pues en ese momento nos sentimos cómodos así.
“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Santiago 1:8.
La exhortación es a buscar buen ánimo, aún en nuestras tribulaciones, pues Dios es nuestro aliento y consuelo así como lo hizo con Josué que según recordaras lo estuvo animando en repetidas ocasiones…
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente… ”. Josué 1:9.
Y mucho más lo hace con nosotros, solo escúchalo.
Él desea que seas un reflejo suyo y que de la misma forma lleves consuelo y buen ánimo a otros.
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”. 2 Corintios 1:3, 4.
Amén.
Dios Te Bendiga.
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